
En plena pandemia de COVID-19, había un activo cubano con una alta demanda en todos los rincones del mundo: sus médicos exportados. Desde hace décadas, Cuba los envía al extranjero para pulir su reputación internacional y llenar sus arcas.
Aunque el número de profesionales médicos cubanos que trabajan en el extranjero se ha reducido a más de la mitad en la última década, alrededor de 24,000 siguen trabajando en más de 50 países, incluidos hasta 1,500 en el Caribe.
Ahora Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, afirma que los médicos trabajan en el extranjero como “mano de obra forzada” y que a cualquier funcionario cómplice de tal actividad se le revocará el visado de entrada a Estados Unidos.
¿Qué hay detrás de este aviso?
Cuba achaca este ataque a la “agenda personal” de Rubio, hijo de inmigrantes cubanos. Sin embargo, esta última decisión refleja el desprecio de Donald Trump por la pequeña isla comunista. Durante su primera presidencia impuso sanciones a funcionarios cubanos implicados en el programa médico.
Pero la última política va aún más lejos, pues no solo afecta a los funcionarios extranjeros, sino también a sus familiares. Aumenta la presión sobre la Comunidad del Caribe (Caricom), el grupo de 15 países caribeños, que durante mucho tiempo han considerado la unidad como su solo medio de influencia internacional. Ahora están en apuros: necesitan médicos cubanos para apuntalar sus frágiles sistemas sanitarios, pero no pueden permitirse enemistarse con Estados Unidos.
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Líderes cubanos y caribeños niegan la acusación de trabajos forzados y retan a la Casa Blanca a que lo demuestre. Mia Mottley, primera ministra de Barbados, afirma que los médicos cubanos reciben los mismos salarios que los barbadenses.
Las cifras oficiales de los salarios de los médicos cubanos no son muy conocidas; se calcula que el gobierno cubano paga a sus trabajadores médicos alrededor entre el 10% y el 15% de lo que recibe de los gobiernos anfitriones, y luego se embolsa la diferencia. El salario neto de los médicos varía mucho, desde US$ 200 al mes para los que trabajan en Guyana hasta US$ 1,000 mensuales en Catar. Ambas sumas son una fortuna comparadas con el pago promedio de entre 50 y 75 dólares al mes en su país.
Médicos cubanos en el Caribe
El primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit, afirmó que ningún sistema sanitario caribeño podría sobrevivir sin el personal médico de Cuba. Los cerca de 1,500 profesionales médicos cubanos que trabajan en el Caribe se consideran algunos de los mejores empleados de las islas.
Algunos líderes caribeños, entre ellos los primeros ministros de Barbados y Trinidad y Tobago, han intentado desafiar a Rubio con la declaración de que, en caso necesario, renunciarían a sus visas para viajar a Estados Unidos. Ralph Gonsalves, primer ministro de San Vicente y las Granadinas, dijo: “Preferiría perder mi visado a que murieran 60 pobres y trabajadores”.
Para disgusto del Tío Sam, la Comunidad del Caribe y Cuba han mantenido estrechas relaciones durante mucho tiempo. Frank Mora, embajador ante la Organización de Estados Americanos bajo el mandato de Joe Biden, afirma que los países caribeños han reaccionado “muy, muy duramente” en los foros regionales cada vez que se ha hablado de Cuba.
Algunas islas del Caribe son más vulnerables que otras a la presión trumpiana. En Guyana, unos 240 médicos y enfermeros cubanos compensan la falta de personal en el país. Los médicos cubanos van a zonas rurales remotas, dice Kadasi Ceres, de la Universidad de Guyana. “No se puede poner precio a eso”.
Pero el pequeño Estado necesita el respaldo estadounidense en materia de seguridad para proteger su petróleo y su gas frente a las costas del Esequibo de las pretensiones venezolanas sobre él. Los países caribeños sienten la fuerte presión de las políticas de Trump. Esperan que las cosas se calmen pronto.