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Un joven empresario amigo mío me contaba que, en general, estaba fastidiado con los empleados de su empresa. Y claro, me decía, como no es su empresa, ellos no comprenden lo imperativo que es alcanzar las metas de ventas para lograr los objetivos.
No comprenden —decía visiblemente molesto— la enorme presión que siento y, peor aún, no logro que se dediquen con fuerza y garra a su trabajo. Siento que hacen solo lo estrictamente necesario y ni un poco más. Parece que trabajan para desquitar su sueldo y nada más. No le ponen corazón al negocio.
—¿Has conversado con ellos sobre sus perfiles profesionales y sus planes de desarrollo personal? —le pregunté—. ¿Les has hablado de maneras de apoyarlos para elevar su nivel de empleabilidad?
—Mira —me respondió fastidiado—, yo les doy trabajo y les pago relativamente bien. Con eso ya son empleables, ¿no? El tema de su desarrollo seguro lo ve RR. HH., pero no somos una gran empresa como para ofrecer tantas oportunidades de crecimiento. Pero creo que no me estás entendiendo, Inés —me dijo, y su enojo se dirigió hacia mí— eso de una cultura de empleabilidad es para empresas grandes, no para medianas como la mía.
—No, para nada —le respondí, insistiendo en mi punto—. Déjame explicarte qué es realmente la empleabilidad: tener un trabajo no te hace empleable. Eso es un mito. Tú quieres que sientan la empresa como propia, pero no les ofreces alternativas para comprender que, en realidad, están trabajando para sí mismos. Trabajar para otro no inspira a nadie, y el hecho de tener un empleo por sí solo tampoco. Tú quieres que se comprometan con la empresa, que es tuya, pero ¿qué beneficio obtienen ellos en esa ecuación?
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Invierte en que entiendan que empleabilidad es más que tener un empleo. Quien tiene un alto nivel de empleabilidad es el que comprende que le toca actuar y sentir como empresario. El que internaliza que en verdad está trabajando para sí mismo, que trabaja, antes que nada, para su negocio propio, no el tuyo. Y que su negocio es el de vender sus servicios profesionales a tu empresa, su cliente. Y, por lo tanto, que es su interés que los resultados sean muy buenos, para que sigas comprando. Que tenga claro que siempre hay competencia, que el trabajo toca ganárselo cada día, que los empleos duran mientras convengan a ambas partes y que tienen un comienzo y un final y que, claramente, no nos pagan por ir a trabajar, sino por generar resultados concretos y cuantificables.
Y que comprenda también que la responsabilidad de desarrollar su perfil profesional es suya y de nadie más. Pero ojalá que tú puedas brindarles herramientas para ayudarlos a administrar mejor sus procesos de crecimiento profesional y desarrollo de nuevas habilidades, destrezas, competencias, conocimientos, etc.
—Espera un momento, Inés —me interrumpió—. Si yo los ayudo a fortalecer sus perfiles y a elevar su nivel de empleabilidad invirtiendo en ellos, se me van a ir rápidamente.
—No es así —respondí—. Al contrario, mientras más claro tengan que su compromiso y responsabilidad es, ante todo, con su propia carrera y desarrollo, mejores serán los resultados que generen, ya que los están realizando para ellos mismos.
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Cuando la gente siente que trabaja para su avance y su propio crecimiento profesional, lo hacen con otra energía y pasión. Se dan cuenta de que también son empresarios de su propia carrera. Y mientras mayor sea su compromiso con su desarrollo, mayor empoderamiento sentirán y estarán más alineados con los objetivos de tu empresa. Ese es el reto. Así, la organización se convertirá en el vehículo de su crecimiento.
Ayúdalos a comprometerse con su propia empresa —su carrera— y, en consecuencia, con su crecimiento profesional y la consecución de logros que los harán más empleables. Mejores perfiles y más competencias los harán más vigentes y competitivos, y tendrán un mayor nivel de empleabilidad.
Es un ganar-ganar tanto para ti como para tu gente. Y todo parte de un cambio de perspectiva que les puedas dar. Invertir en esto no es caro, es más bien sencillo, pero depende de ti, como líder de la empresa, y tu compromiso con generar una verdadera cultura de empleabilidad en tu organización.
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