
Hacia fines del año pasado, y luego de un año de trabajo, la Comisión Multisectorial de Naturaleza Permanente para la Formalización Laboral (CMFL), que preside el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), difundió su informe final. Se trata de un interesante documento que ha pasado algo desapercibido, en el que el MTPE realiza un diagnóstico integral sobre la informalidad laboral en el Perú y propone seis áreas clave sobre las que se puede trabajar para hacerle frente al problema.
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Las áreas en las que enfatiza el documento son: i) potenciar y certificar el talento de los peruanos ii) simplificar los trámites para los microempresarios, iii) acompañar a las empresas en el cumplimiento legal y no sólo aplicar sanciones, iv) revalorar la protección social, v) diversificar la economía y vi) promover una cultura de la formalidad.

La primera de esas áreas, potenciar el talento, encuentra en la certificación de las competencias laborales y en la educación técnica dual la clave para mejorar la empleabilidad de las personas y el incremento de la productividad, pues un trabajador informal produce seis veces menos que uno formal. Alinear la oferta educativa con el crecimiento de las empresas y validar la experiencia empírica de los peruanos, es la mejor vía, según el documento.
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La segunda es la simplificación de trámites y tiene relación con el tiempo que dedican las microempresas a trámites municipales y de tipo registral: pierden más de 2,400 horas al año en trámites burocráticos y en cumplimiento normativo. La tercera, tiene que ver con el acompañamiento del MPTE y la Sunafil a los empleadores, dedicando sus recursos y esfuerzos a guiarlos en el cumplimiento de sus obligaciones, más que en sólo sancionarlos por no hacerlo.
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La cuarta área en la que enfatiza el documento tiene que ver con que el trabajador entienda y sea consciente que la formalización es el mejor camino para obtener protección social, entendida ésta como una inversión en su salud y bienestar y no en un “impuesto” que disminuye su liquidez. La quinta, tiene que ver con la necesidad de que se diversifiquen las actividades económicas de modo que no solo se apueste por las actividades extractivas de recursos naturales y, más bien, se promuevan actividades como el turismo, la industrialización del agro o el desarrollo tecnológico. Y finalmente, generar una cultura de la formalidad, busca que se hagan esfuerzos por cerrar la brecha entre un Estado distante –muchas veces ausente– y los ciudadanos.
Un esfuerzo serio
El diagnóstico de la Comisión Multisectorial, que reunió a 21 entidades del Estado, es un esfuerzo serio y novedoso, porque se trata de un documento que no se agota en lo estrictamente legal, sino que aborda temas no tratados anteriormente por el Estado y cuyas medidas se alinean al Plan Nacional de Competitividad y Productividad 2024–2030 y a las recomendaciones de la OIT.
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Quizá el área más relevante sea el de tipo cultural, pues la informalidad es la respuesta a un Estado “distante”, que no ofrece servicios efectivos y valiosos al ciudadano. El informe no lo dice de manera directa, pero fluye de él la pregunta que seguramente se hacen muchas personas en el mundo informal: ¿por qué habría que pertenecer al sector formal y pagar impuestos, si el Estado no brinda servicios de calidad al ciudadano? O, peor aún, simplemente no les brinda ningún servicio.
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La migración desde la mitad del siglo pasado –como lo explicó hace muchos años Julio Cotler en su libro Clases, Estado y Nación–, tuvo como una de sus causas la ausencia del Estado fuera de las ciudades importantes del país. Y todas las generaciones posteriores se han encontrado con que la migración a las ciudades importantes, tampoco los acercó al Estado. Es aquí donde se habría desprendido una cultura de informalidad que sería una respuesta del ciudadano frente a un Estado que no ofrece todos los servicios que debería. De manera que, el problema cultural diagnosticado por el MTPE es más importante de lo que parece. Y está muy bien que la Comisión del MTPE lo encare.
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En un contexto electoral y a pocas semanas del final del presente Gobierno, sería muy interesante que alguno –o sino todos los candidatos y sus equipos– le brinden una mirada a este informe que tiene un planteamiento concreto desde un enfoque multisectorial. En él podrían encontrar varias pautas para la formulación (o reformulación) de sus planes de gobierno y darnos la esperanza de contar con un punto de partida para un trabajo serio en la formalización laboral, uno de nuestros principales problemas como país actualmente.
Luis Vinatea Recoba es socio de Vinatea & Toyama.








