
Desde niño, José Vidal García imaginaba estructuras y autos de carrera mientras veía televisión en su casa en Trujillo. Ese impulso creativo lo llevó años después a obtener una beca para estudiar Ingeniería Mecánica, un apoyo económico que, según cuenta, le permitió no solo acceder a una formación de alto nivel, sino también mudarse a Lima sin que su familia asumiera una carga imposible.
El joven, que accedió a una beca BCP y estudió en la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) realizó una pasantía en Harvard.
“Allá, tuve la oportunidad de pertenecer a entornos de investigación muy completos, donde adquirí herramientas que hoy aplico en el mundo laboral”, cuenta.
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Al año siguiente, José integró el equipo de investigación de UTEC que realizó excavaciones inéditas en 500 años en el histórico Cuarto de Rescate del Inca Atahualpa, en Cajamarca. El grupo logró obtener muestras para analizar las características constructivas originales del recinto y halló vestigios de la antigua ciudadela inca, un aporte sin precedentes para la arqueología y la ingeniería peruana.
Hoy, el joven trabaja como ingeniero mecánico en WSP Perú, filial local de la firma global de ingeniería y construcción WSP. Desde allí reafirma su convicción de que la ingeniería no solo resuelve problemas, sino que abre caminos para construir un futuro mejor. Su historia es también un ejemplo del impacto que puede tener una beca cuando se combina con esfuerzo y oportunidades reales.
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Una brecha persistente
El caso de José se desarrolla en un contexto en el que millones de peruanos no logran culminar la universidad. Según un análisis de la Cámara de Comercio de Lima basado en la ENAHO 2024, 3.1 millones de personas dejaron inconclusa su educación superior y 4.9 millones sí lograron terminarla. Las razones son diversas, pero las barreras económicas, sociales y geográficas siguen siendo determinantes.
Cabe precisar que las universidades cuentan con modalidades vigentes para permitir que jóvenes puedan seguir estudiando, incluso dirigidas a escolares y egresados de colegios públicos y privados. Otras becas cubren pensiones, alimentación, alojamiento, seguro médico, laptop, movilidad y un subsidio mensual para jóvenes en condición de vulnerabilidad.
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“Queremos que más compañías permitan a más jóvenes convertirse en profesionales. Cuando una empresa beca a un joven, no solo apoya su educación, sino que invierte en el futuro del país”, señala Karina Meier, jefa de Relaciones Institucionales de UTEC.








