
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando el cáncer se detecta en fases tempranas las probabilidades de que responda a tratamientos son mayores porque es posible iniciar terapias oportunas y reducir las complicaciones asociadas a la enfermedad reduciendo significativamente los costos para los sistemas de salud; además, tratar pacientes diagnosticados en fases iniciales puede ser entre dos y cuatro veces menos costoso que atender casos detectados en etapas avanzadas.
Los registros hospitalarios de la Sala de Situación del Cáncer del Ministerio de Salud revelan que el 31.12 % de pacientes que cuentan con información sobre la etapa en que se halla la enfermedad se encuentra en el estadío IV, es decir en la fase más avanzada del cáncer, informó la directora de la Asociación de pacientes Esperantra, Karla Ruiz de Castilla.
Según la Sala de Situación del Cáncer en lo que va del año: 3251 casos están en estadío IV (31.12%), 2225 en estadío III (21.3%); 1799 en estadío II (17.2%), 1338 en estadío I (12.81%) y 1833 en estadío 0 (17.55%).
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“Más de la mitad de los pacientes se encuentra en fases intermedias o avanzadas, en los que la enfermedad presenta mayor severidad y los tratamientos suelen ser más complejos”, mención la especialista.
¿Qué tipo de cáncer es el más común en Perú?
De acuerdo con la Sala de Situación del Cáncer, el tipo de cáncer con más pacientes es el de la piel, seguido por el estómago y cuello uterino.

En ese sentido, la directora de la Asociación de pacientes Esperantra, precisó que es urgente trabajar en la detección temprana del cáncer ya que el sistema de salud cuenta con tratamientos innovadores para las fases iniciales del cáncer de mama, cáncer de pulmón, melanoma, cáncer renal, cáncer de vejiga y cáncer colorrectal a los cuales pueden acceder los pacientes para lograr controlar la enfermedad o incluso curarla.
En ese sentido, invocó a los ciudadanos a perder el temor a chequearse periódicamente, al sistema de salud a que preste atención a las brechas que impiden la detección temprana y a los pacientes oncológicos a consultar con sus médicos los tratamientos que están disponibles.
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Cáncer a la piel y próstata
En nuestro país, los niveles de radiación ultravioleta (UV) alcanzan rangos muy altos y extremos durante gran parte del año.
“El problema no es solo la intensidad del sol, sino la exposición constante sin protección, ya que la radiación ultravioleta puede dañar la piel incluso cuando no se percibe calor o cuando el cielo está cubierto, lo que hace que muchas personas subestimen el riesgo”, mencionó el doctor Mauricio León Rivera, director de la Liga Contra el Cáncer y cirujano oncólogo especialista en piel de la Clínica Ricardo Palma.
“El cáncer de piel no aparece de un día para otro, sino que es el resultado de una exposición acumulativa que muchas veces comienza desde etapas tempranas, por lo que la prevención debe ser constante y no depender de si el día está soleado o nublado”, advirtió el especialista.
Respecto al cáncer de próstata, que es el más frecuente en la población masculina, también es uno de los más letales si no se identifica a tiempo: con más de 8,500 casos nuevos y alrededor de 2,500 muertes cada año, cifras que reflejan la magnitud de una situación que, en la mayoría de los casos, podría enfrentarse con evaluación oportuna.
“El principal factor no es la falta de herramientas, sino que los hombres no se realizan los chequeos, ya que existe temor al examen, especialmente al tacto rectal, lo que retrasa la identificación de una condición que, en sus fases iniciales, es tratada y curada con mejores resultados”, lamentó León Rivera.
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Atención a los dolores de cabeza
Un dolor de cabeza que no desaparece, que cambia con el tiempo o que se intensifica, suele atribuirse al estrés, al cansancio o a la rutina diaria; sin embargo, cuando estas molestias persisten, pueden ser un signo de alerta que muchas veces pasa desapercibido y que podría estar asociado a un tumor cerebral.
“El principal problema es que muchos síntomas se normalizan, por lo que un dolor de cabeza persistente acompañado de náuseas o vómitos, cambios en la conducta, dificultad para hablar, problemas de equilibrio o alteraciones en la visión no deben ignorarse, ya que detectar a tiempo marca una diferencia trascendental en el manejo de esta enfermedad”, dijo el director de la Liga Contra el Cáncer.
En la población infantil, el impacto es aún más notorio, ya que los tumores cerebrales figuran entre los cánceres más frecuentes en la infancia, es el de mayor letalidad y pueden comprometer funciones importantes en pleno desarrollo como el aprendizaje, el lenguaje o la coordinación, mientras que en muchos casos las primeras señales se confunden con problemas habituales, lo que retrasa la identificación de la enfermedad.
Brechas en atención temprana
Uno de los principales desafíos es la detección tardía, debido a que la similitud de los signos y síntomas con molestias comunes retrasa la consulta médica y reduce las posibilidades de un tratamiento oportuno, a lo que se suma la necesidad de evaluaciones especializadas como estudios de imágenes que no siempre se realizan en las primeras etapas.
Ruiz de Castilla dijo que las principales brechas para fortalecer la detección y atención temprana del cáncer en el país continúan siendo la concentración de especialistas en Lima, la falta de equipos de diagnóstico en varias regiones, las dificultades para acceder a atención y la baja cobertura de chequeos preventivos, limitaciones que generan retrasos en el diagnóstico y que muchos pacientes lleguen al sistema de salud cuando la enfermedad ya se encuentra en fases intermedias o avanzadas.
Detalló que de acuerdo con un estudio de The Economist Impact, el 63% de los oncólogos se concentra en Lima y gran parte de los hospitales y centros oncológicos especializados también se ubica en la capital peruana y algunas ciudades principales. En materia de equipamiento médico, el estudio revela que el país cuenta con apenas 11.7 escáneres de tomografía computarizada (TC), 3.5 resonadores magnéticos (IRM) y 7.1 equipos de radioterapia de haz externo por cada 10,000 habitantes.






