
La delincuencia no se detiene en el límite de un distrito. Sin embargo, cada municipio compra sus cámaras, organiza su serenazgo y establece sus protocolos. Muchas veces esos sistemas ni siquiera se comunican con los del vecino.
Los nuevos alcaldes deberían comenzar por algo elemental: cámaras compatibles, información compartida y operaciones conjuntas. No luce tanto como inaugurar una central de vigilancia, pero probablemente sea más útil.
- LEA TAMBIÉN: JNE confirma candidatura de López Aliaga a primer regidor de Lima, ¿por qué rechazó la exclusión?
La discusión sobre la ATU confirma el problema. La entidad está lejos de haber organizado el sistema integrado que Lima esperaba. Varios candidatos proponen devolver sus funciones a la Municipalidad Metropolitana. Pero ¿tiene el municipio el personal, el presupuesto y la capacidad técnica para asumirlas? ¿Qué ocurrirá con el Callao?
Cambiar al responsable no integrará los buses ni aliviará el tránsito. Transferir competencias sin recursos podría devolvernos a la fragmentación que justificó la ATU. Antes de desmontarla habría que saber qué la reemplazará y quién responderá por los resultados.
Esa falta de coordinación también se observa en la manera como Lima crece. El déficit habitacional es grande y sería absurdo convertir a la construcción en el enemigo. La ciudad necesita viviendas e inversión. El problema es que cada edificio se evalúa como si su impacto terminara en la puerta.
“Los nuevos alcaldes recibirán una ciudad fragmentada. El desafío será coordinar seguridad, transporte, vivienda y servicios más allá de las fronteras distritales”.
Los departamentos se reducen y en un mismo terreno viven más familias. Todas necesitarán agua, desagüe, transporte, parques y calles. Sin embargo, la densidad aumenta más rápido que la infraestructura. La inmobiliaria construye según su licencia, el distrito autoriza y las empresas de servicios responden por sus redes. El vecino recibe la suma de esas decisiones.
No se trata de impedir que se construya, sino de vincular el crecimiento con obras de saneamiento, movilidad y espacios públicos. Se rediseñan las viviendas para que entren más personas, pero no la ciudad para que vivan mejor.
Vivienda, seguridad y transporte no son asuntos separados. El reto será trabajar con los demás alcaldes, el Gobierno y el Callao. Lima no necesita 43 soluciones que compitan entre sí, sino autoridades que entiendan que sus vecinos viven en un distrito, pero pertenecen a una misma ciudad.
- LEA TAMBIÉN: Equipos terna y serenos armados: Las propuestas para seguridad de los candidatos a Lima








