
Escribe: Enrique Castillo, periodista
Es curiosa la forma en la que la vida da vueltas. A veces, más rápido de lo que uno piensa o cree. José Jerí empieza su administración tomando distancia de las actitudes de Dina Boluarte sobre la base de un efectismo sin eficacia (lo llamamos en su momento fuegos artificiales), lo que le permitió obtener una alta aprobación en las encuestas y el aplauso y los mayores halagos de quienes, a pesar de los antecedentes y de la evidente superficialidad de las acciones, prefirieron ver una “revelación” y a un político con gran futuro.
LEA TAMBIÉN: El riesgo de conformarse con innovaciones que no mueven la aguja
Hoy, apenas un mes después de que “le reventaron cuetes”, José Jerí ha logrado lo que parecía imposible: superar a Dina Boluarte en varios aspectos negativos, haciendo en tan solo tres meses lo que a ella le tomó más de dos años: agravios a la investidura presidencial, sospechas de actos indebidos y/o delitos, mentiras y contradicciones, inmadurez, frivolidad, presunto mal uso y abuso de su posición de poder, incumplimiento de varios ofrecimientos y una clara ineficacia en la lucha contra la delincuencia.

LEA TAMBIÉN: ¿Puede la regulación ser el motor de la innovación financiera?
En 30 días ha pasado de la gloria al descrédito; de los más encendidos elogios a las más duras críticas; y de los aplausos a los pedidos de vacancia o censura. Hoy el debate ya no es si José Jerí es el presidente con la mayor aprobación de las últimas décadas, sino si José Jerí debería ser vacado ya o debe quedarse hasta el 28 de julio.
LEA TAMBIÉN: El sol peruano: estabilidad tras un año de fuertes flujos
Quienes defienden la permanencia de José Jerí señalan que no reúne las condiciones para ocupar el cargo que tiene; que todo lo que ha hecho es criticable y sospechoso; que le ha faltado el respeto a la investidura presidencial; que nunca debió hacer lo que hizo; que debe ser investigado porque hay presunción de delitos; pero, a pesar de todo eso, debe quedarse.
LEA TAMBIÉN: Cultura empresarial: una cuestión de comportamiento
No importa si se siguen descubriendo excesos o cosas sospechosas; no importa si sus amigos, los empresarios chinos, siguen poniendo al descubierto sus mentiras y lo contradicen abiertamente; no importa si se siguen conociendo informaciones y registros que muestran posibles conductas indecorosas; no importa, José Jerí debe quedarse a seguir disfrutando del poder.
LEA TAMBIÉN: Documentación laboral: Cumplir los plazos legales ya no basta para reducir el riesgo laboral
Y surge el terrible argumento de que si Jerí es vacado todo se viene abajo: crisis ministerial sin precedentes, las elecciones peligran, el desarrollo del país se viene abajo. ¿Es esto un reconocimiento de que todos los demás congresistas son peores que é y que nadie puede reemplazarlo? ¿No hay nadie que sea algo mejor? ¿De todos debemos esperar lo mismo o peor de lo que nos ha mostrado José Jerí?
LEA TAMBIÉN: El Perú abre sus cielos: alta competitividad para el turismo
Pero no es solo el pasado reciente lo que preocupa. También el futuro inmediato si José Jerí se queda.
Se han conocido y se siguen conociendo informaciones acerca de nombramientos cuestionables en puestos clave, no solo en Palacio de Gobierno, sino también en organismos y en ministerios que, según se señala, han sido entregados como cuotas de poder o reparto de favores políticos a ciertos partidos o congresistas cercanos a José Jerí, para su propio beneficio o para favorecer a ciertos sectores.
LEA TAMBIÉN: La receta de Julio Velarde
Además, el Gobierno decidió emprender y hacer muchas cosas que un gobierno de transición, con tan poco tiempo en la gestión, no debía hacer en realidad, lo cual es, en el mejor de los casos, un exceso de audacia y una falta de prudencia y responsabilidad, y, en el peor, algo que genera dudas y sospechas.
LEA TAMBIÉN: Vigilancia de Niño Costero: el riesgo climático que puede frenar la economía en Lima
¿Son hoy una prioridad y una necesidad urgente las compras militares de todo tipo que comprometen miles de millones de dólares? ¿Podemos darnos el lujo de comprar no 12, sino 24 aviones a precios que hacen que se levanten no una, sino las dos cejas si las comparamos con otras compras similares en el “vecindario”?
Las compras militares siempre han generado todo tipo de especulaciones y sospechas, más aún cuando se hacen casi a la carrera y contra el tiempo.
LEA TAMBIÉN: Gobierno refuerza capacidad de cobro de la Sunat: ¿Cómo afecta a las empresas?
Pero en el escenario aparecen otras interrogantes por decisiones del Gobierno: ¿qué va a pasar con lo de PMO Vías, la nueva carretera Central y la vía expresa Santa Rosa? ¿Y Petroperú? ¿Para qué va a servir y qué efectos reales va a tener la creación de Sunir en reemplazo del Inpe? ¿Para qué se pidieron las facultades legislativas?
Asumamos que, contra ciertos vientos y mareas, se realiza el pleno extraordinario y se discute la permanencia de José Jerí. Asumamos también que, gracias a las presiones y abstenciones, siempre “oportunas”, él se queda. ¿Qué nos espera en esos cinco meses más?
LEA TAMBIÉN: ¿Precios bajos para siempre?
¿Podemos estar seguros de que no hay ni habrá nuevas formas de relacionamientos sospechosos y clandestinos? ¿Podemos creer que no habrá favorecimientos personales o a empresarios y a amigos o amigas? ¿Sabremos realmente quién entra y sale, y a qué hora, de Palacio de Gobierno? ¿Podremos creer en un José Jerí que no reconoce nada, a pesar de que los hechos, registros, documentos y testimonios lo desmienten y lo ponen en evidencia? ¿Podremos volver a creer en sus actitudes, sus palabras y sus acciones?
LEA TAMBIÉN: El costo de una de gestión de residuos que ya colapsó
Y si no le vamos a creer, si vamos a estar dudando de él, si al ver lo que hace nos va a parecer que todo es un “show”, si vamos a seguir descubriendo sus excesos y debilidades, ¿para qué se queda en Palacio? Mejor que regrese al Congreso, donde, al parecer, todos son iguales o peores que él. De lo contrario, nuestro futuro inmediato será tan o más preocupante que el pasado y el presente.








