
La noche del viernes pasado, la Comisión de Educación, Juventud y Deporte del Congreso citó a la titular del Ministerio de Educación (Minedu), María Esther Cuadros, para que informe sobre las alternativas de solución para atender a 20 mil alumnos becarios afectados por el desfinanciamiento del Programa Beca 18 para este año, entre otros asuntos. La presentación fue programada para el martes de esta semana, pero la ministra no asistió. Su despacho se excusó (el mismo martes) alegando la poca antelación de la citación, lo que hizo “imposible reprogramar su agenda”.
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Al parecer, en el Minedu los fines de semana son “sagrados”. Esos dos días, más el lunes, hubiesen servido para preparar la presentación de Cuadros, sobre todo en momentos en que es necesario que se expliquen los despropósitos y falta de planificación de la política educativa. Cabría preguntarse cuán trascendental era su agenda que hacía imposible reprogramarla. O quizás no habría querido enfrentar un (merecido) bombardeo de preguntas de los congresistas respecto del más reciente golpe asestado a Beca 18, que otorga becas de educación superior a jóvenes en situación de pobreza o pobreza extrema.
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La semana pasada, el Minedu confirmó que, este año, no habrá convocatoria para la Beca Generación del Bicentenario, que subvenciona estudios de posgrado en el extranjero. Hay más de 300 graduados perjudicados, que ya cuentan con la admisión en universidades de prestigio como Columbia, Harvard, Michigan u Oxford, pero que por falta de recursos no pueden costearse los estudios ni la estadía, y tenían previsto postular a dicha beca. Los débiles argumentos esgrimidos por el Minedu son la falta de presupuesto, la optimización de los recursos públicos y el proceso de reingeniería que desde febrero, supuestamente, está atravesando Pronabec, la agencia que administra las becas (adscrita al Minedu).
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Por lo visto, quedó en nada la afirmación hecha en diciembre por la entonces titular del MEF, Denisse Miralles (el presidente interino era José Jerí), de que el financiamiento de las becas estaba asegurado, con el respaldo de la Ley de Presupuesto Público 2026, que permite elevar los S/50 millones que asignó a Beca 18 (Pronabec solicitó S/ 793 millones). El programa necesita ajustes, como establecer montos límite para el pago de pensiones en universidades privadas, pero reducir el número de becas por “falta de presupuesto” no es la solución. Este año se ofrecerán alrededor de 10,000 becas, la mitad que el año pasado. Por cierto, la tasa de deserción es menor a 1% en becarios de Pronabec.







