
La semana pasada, el MEF presentó a la Comisión de Presupuesto del Congreso un proyecto de ley que incorpora ingresos y asigna gastos, por los mismos montos, al Presupuesto Público de este año. Este tipo de modificación se llama “crédito suplementario” y, en esta ocasión, el dinero adicionado es bastante elevado: S/ 9,596 millones. Los recursos provendrán del aumento de la recaudación tributaria (S/ 2,900 millones), del canon y sobrecanon (S/ 5,436 millones) y de la emisión de bonos del tesoro público (S/ 1,260 millones).
El titular del MEF, Rodolfo Acuña, dijo que el crédito suplementario no afectará las metas fiscales. Pero los bonos elevarán la deuda pública y, en el mediano y largo plazo, tendrán que ser pagados (más los respectivos intereses). Es decir, generarán un efecto negativo en las metas fiscales. Con respecto al canon y sobrecanon, Acuña atribuyó su aumento al “mayor dinamismo de la actividad económica, los precios internacionales y la mayor producción”. El canon equivale al 50% del Impuesto a la Renta que pagan las empresas que extraen recursos naturales.
Y lo que ha estado más dinámico es la minería, debido al aumento récord de las cotizaciones de metales, lo que ha incidido positivamente en el valor de las exportaciones mineras peruanas, pese a que el volumen producido ha disminuido. En el caso de hidrocarburos, cuya producción está de capa caída, el alza de sus precios internacionales es perjudicial porque el Perú es importador neto de petróleo. En suma, el grueso del dinero adicionado al Presupuesto proviene de la minería formal. En los primeros cuatro meses de este año, este sector aportó al fisco S/ 15,272 millones (Gestión 18/06/2026).
No obstante, lo que genera más inquietud no son los ingresos sino los gastos del crédito suplementario. Aunque el 70% se destinará a inversión pública, según representantes de los gobiernos regionales, se ha obviado el financiamiento de obras de prevención ante El Niño. La Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) también ha alertado sobre la falta de presupuesto para dicho fin. Lo que no faltó, por supuesto, fue más dinero para cubrir gastos rígidos.
A pesar de El Niño, el BCR elevó de 3.2% a 3.4% su proyección de crecimiento del PBI para este año. Si bien agro, pesca y manufactura se verán afectados, calcula que el mejor desempeño del gasto privado y el alza de los términos de intercambio –que favorece a las exportaciones– servirán de contrapeso. De hecho, el BCR aumentó de 9.5% a 12.5% su proyección de aumento de la inversión privada. El dato desagradable es que espera una inflación de 3.8%.






