
Los incendios forestales que afectan a Cusco, Ayacucho y otras regiones del país han vuelto a mostrar las dificultades del Estado para atender emergencias simultáneas. La situación preocupa especialmente por las previsiones climáticas para el próximo año. Mientras en el norte se anticipan lluvias superiores a lo normal, en el sur existe el riesgo de un déficit hídrico para el período de lluvias 2026-2027 que podría agravar las condiciones para la propagación del fuego.
Los incendios tienen causas que las autoridades conocen. Las quemas agrícolas son una práctica extendida en los Andes. Cuando disminuye la humedad de los pastos y bosques, el fuego puede propagarse rápidamente, sobre todo si hay vientos fuertes. Los antecedentes de años previos deberían haber servido para reforzar las campañas de prevención y promover alternativas a estas prácticas.
El país cuenta desde el 2025 con un Plan Multisectorial ante Incendios Forestales, que compromete a entidades como Serfor, Indeci, Sernanp y Senamhi, bajo la coordinación de la PCM. Su presupuesto programado pasó de S/ 7.95 millones el año pasado a S/ 17.04 millones este año. De este último monto, S/ 9.09 millones corresponden al equipamiento de 14 aeronaves militares con helibaldes y accesorios. Corresponde al Ejecutivo responder: ¿cuántas de esas aeronaves están efectivamente equipadas y disponibles para combatir los incendios forestales?
El informe oficial de cierre del 2025 registra una ejecución financiera de 99.29% del plan, aunque con diferencias entre entidades. El Indeci, por ejemplo, alcanzó el 17.52% de su meta financiera. Serfor, en cambio, reportó intervenciones para promover alternativas a las quemas agrícolas, capacitar brigadistas y mejorar la vigilancia. Estas actividades son necesarias, pero sus resultados deben evaluarse también por su alcance territorial y su contribución a la reducción del riesgo.
La emergencia actual debería llevar al Ejecutivo a revisar la preparación de las regiones más vulnerables. Es necesario conocer cuántas comunidades han recibido capacitación, dónde funcionan los sistemas de alerta y qué equipos pueden movilizarse cuando aparecen varios incendios al mismo tiempo. El escenario climático previsto para el 2027 exige atender esas deficiencias durante los próximos meses. Las autoridades disponen de diagnósticos, recursos y responsabilidades definidas. Ahora deben demostrar que esa preparación es suficiente.







