
Escribe: Juan Pablo Córdoba, CEO de nuam
La reciente advertencia de la OCDE sobre el impacto de las guerras comerciales en la economía global cobra especial relevancia para América Latina. El organismo proyecta que México podría entrar en una recesión profunda, con una contracción de 1.3% en el 2025 y 0.6% en el 2026. “Todos sufrirán”, advierte Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, sobre el impacto de una guerra comercial global.
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Para nuestra región, estas señales de alerta nos obligan a repensar urgentemente cómo preparamos en nuestras empresas para un mundo donde el comercio será más restringido y la incertidumbre más alta que nunca.
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El comercio con Estados Unidos es vital para nuestras economías. En el 2024, el intercambio comercial total entre Estados Unidos y el hemisferio occidental alcanzó los 2 billones de dólares. Sin embargo, la amenaza va más allá de los aranceles del 25% que Donald Trump promete imponer a México: varios de los commodities que exportamos desde el sur de América ya han sido mencionados como posibles blancos de restricciones comerciales.
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La política económica y comercial de Trump plantea un desafío para nuestras economías: necesitamos empresas más competitivas a nivel global, capaces de seguir expandiéndose y conquistando mercados, incluso en un entorno de mayores restricciones al comercio y la inversión.
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La respuesta de Europa a este desafío ha sido clara: mayor unidad y una integración europea más profunda. Como parte de la estrategia está acelerar los planes para lograr un mercado de capitales común (CMU) que permita a las empresas europeas acceder a capital en condiciones más competitivas y ampliar las fuentes de financiación. Euronext, que integra a las bolsas de Ámsterdam, París, Bruselas, Dublín, Lisboa, Milán y Oslo, está atrayendo más inversión precisamente porque ofrece exposición a empresas de varios países de manera sencilla y eficiente, al igual que Nasdaq Nordic que integra a las bolsas de Copenhague, Estocolmo, Helsinki y las de los países bálticos.
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América Latina tiene la misma oportunidad, pero esto requiere un mercado de capitales más profundo y sofisticado, capaz de canalizar el ahorro regional hacia las empresas que necesitan capital para crecer y competir globalmente.
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La integración que impulsa nuam, al apuntar a la creación de un mercado de valores único entre Chile, Perú y Colombia, responde a esta necesidad estratégica. Un mercado integrado de más de US$ 350 mil millones de capitalización y más de 450 empresas proporciona un buen punto de partida. Pero debemos hacer más y acelerar el proceso como región, ampliando la participación de más empresas y movilizar nuevas fuentes de financiación diversificadas y flexibles especialmente cruciales en momentos donde el acceso a capital se podría hacer más costoso y restrictivo. La fragmentación de nuestros mercados de capitales ya no es sostenible en un mundo donde la competencia por el capital es cada vez más intensa.
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Las regiones con mercados de capitales más desarrollados y eficientes lograrán mejorar las condiciones de competitividad de sus empresas. La actual coyuntura puede ser el catalizador que necesitamos para fortalecer el mercado de capitales y nuestras propias fuentes de capital y construir así, una economía regional más competitiva.
En un mundo de crecientes restricciones al comercio, la capacidad de acceder a capital local puede ser la diferencia entre sobrevivir y prosperar.