Contar con un proceso estructurado de inversión no es opcional, sino fundamental. (Foto: iStock)
Contar con un proceso estructurado de inversión no es opcional, sino fundamental. (Foto: iStock)

En marzo último vimos al S&P500 caer cerca de 8% como resultado del aumento de la tensión geopolítica asociada al conflicto entre Irán y Estados Unidos. Muchos inversionistas se apresuraron a recortar sus posiciones de riesgo, no porque hubieran cambiado los fundamentos de largo plazo, sino por el ruido y la incertidumbre que generaba este nuevo entorno. En estos episodios, los sesgos cognitivos tienden a nublar el juicio, dificultando tomar decisiones con claridad, independientemente de la experiencia o de la composición de los portafolios.

En este tipo de escenarios bajo presión, con información incompleta y con emociones en juego, vemos que normalmente se activan tres tipos de sesgos con especial intensidad:

1. La aversión a las pérdidas nos hace sentir el impacto de una caída con una intensidad casi el doble de la satisfacción que produce una ganancia equivalente. Esa asimetría genera una presión psicológica real hacia la venta de activos, incluso cuando los fundamentos no lo justifican.​

2. El sesgo de disponibilidad nos lleva a sobrestimar el impacto de lo que vemos con mayor frecuencia en los medios. Un conflicto con alta cobertura mediática parece mucho más determinante para los mercados de lo que históricamente suele ser, distorsionando nuestra lectura del riesgo real.​

3. El comportamiento de manada nos empuja a validar nuestras decisiones mirando lo que hacen los demás. Si la mayoría vende, la presión por vender también se vuelve difícil de resistir, aunque esa masa esté actuando desde el mismo miedo y no desde el análisis.

Para un portafolio de inversión, una decisión reactiva puede tener consecuencias que van más allá de la caída puntual que se intentó evitar. Las recuperaciones de mercado tienden a ser rápidas y a concentrarse en ventanas de tiempo muy acotadas, incluso cuando el consenso aún es pesimista. Y eso es lo que hemos validado una vez más: el retorno del S&P500 en los últimos 45 días ha sido de un impresionante 18%.

Hacer market timing de manera consistente y exitosa es algo que la evidencia empírica no respalda. Sin embargo, el acceso público a múltiples fuentes de información disponibles refuerza la sensación de control y nos impulsa a reaccionar con mayor rapidez a los estímulos del mercado a pesar de que la calidad de dicha información no es homogénea ni fiable en ocasiones y muchos inversionistas no tienen la capacidad para distinguir entre señal y ruido.

En este contexto, contar con un proceso estructurado de inversión no es opcional, sino fundamental. Decidir sobre la base de información actualizada, una perspectiva de largo plazo y un marco disciplinado permite contrarrestar los sesgos que afectan el juicio. En ese proceso, el asesor patrimonial cumple un rol clave en tres frentes: filtra información en un entorno saturado, aporta contexto para interpretarla correctamente y ayuda a sostener la disciplina en momentos de mayor incertidumbre. Al final, la diferencia no está en reaccionar más rápido, sino en decidir mejor.

Antonio Risso es Managing Director de Wealth Management de Credicorp Capital.

Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor.

Estimado(a) lector(a)

En Gestión, valoramos profundamente la labor periodística que realizamos para mantenerlos informados. Por ello, les recordamos que no está permitido, reproducir, comercializar, distribuir, copiar total o parcialmente los contenidos que publicamos en nuestra web, sin autorizacion previa y expresa de Empresa Editora El Comercio S.A.

En su lugar, los invitamos a compartir el enlace de nuestras publicaciones, para que más personas puedan acceder a información veraz y de calidad directamente desde nuestra fuente oficial.

Asimismo, pueden suscribirse y disfrutar de todo el contenido exclusivo que elaboramos para Uds.

Gracias por ayudarnos a proteger y valorar este esfuerzo.