La efectividad de los preparados para evitar hospitalizaciones dos meses después de administrarse el refuerzo pueden caer desde el 96.85% que ofrece ante delta hasta el 80.1% para ómicron.
La efectividad de los preparados para evitar hospitalizaciones dos meses después de administrarse el refuerzo pueden caer desde el 96.85% que ofrece ante delta hasta el 80.1% para ómicron.

Un modelo clínico sugiere que la eficacia de las vacunas de refuerzo contra el COVID-19 provocada por ómicron baja respecto a la variante delta, aunque aún ofrecen una protección alta ante la enfermedad, según investigadores del Imperial College de Londres (Reino Unido).

Los investigadores también analizaron en otro trabajo el riesgo de reinfección con ómicron y detectaron que es 5.4 veces mayor que con delta, lo que sugiere que la protección que ofrece una infección anterior ante la nueva variante podría ser menor de 19%.

Respecto a los pinchazos adicionales, el citado modelo clínico estima que después de dos dosis y la de refuerzo hay una reducción de 4.5 veces en los niveles de anticuerpos neutralizantes contra ómicron respecto a delta.

Para este trabajo, analizaron tres escenarios y en el peor, supusieron que la eficacia de las vacunas decae al mismo ritmo después del pinchazo de refuerzo que tras las dos dosis.

En este contexto, detectaron que la efectividad de los preparados para evitar hospitalizaciones dos meses después de administrarse el refuerzo pueden caer desde el 96.85% que ofrece ante delta hasta el 80.1% para ómicron.

Los investigadores indican que estos porcentajes se traducen en un “alto grado de protección individual”, pero advierten de que la nueva variante provocará probablemente un gran número de infecciones y `puede afectar gravemente a la capacidad de los sistemas sanitarios en todo el mundo.

“Mientras el grado de decadencia (de la eficacia) contra la enfermedad grave, que obliga a la hospitalización, es menor que contra la leve, incluso pequeñas reducciones en la protección pueden provocar aumentos significativos en ingresos hospitalarios y fallecimientos, sobre todo en grupos de alto riesgo”, observan en un comunicado.

También precisan que, aunque estos resultados aún están rodeados de incertidumbre, dada la reciente aparición de ómicron, apuntan a que será necesario desarrollar vacunas específicas para esta variante y/o dosis de refuerzo para “restaurar la protección”.

No obstante, destacan que existen ahora “más evidencias” sobre cómo ómicron puede “evadir de manera muy sustancial” la “inmunidad que otorgan tanto las infecciones previas como las vacunas”.

Este nivel de evasión inmune significa que ómicron representa una amenaza importante e inminente para la salud pública”, subraya el experto Neil Ferguson, del Imperial College.

Su colega Azra Ghani agrega que la capacidad para “cuantificar” el riesgo de reinfección y la eficacia de los preparados contra ómicron es “esencial” para efectuar proyecciones sobre su “trayectoria futura” e “impacto” en las campañas de inmunización.