(Foto: Reuters)
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“Lo peor fue la espera. Reservamos en marzo pero no sabíamos cuándo las fronteras francesas abrirían. Hoy en día, los viajes están plagados de incertidumbre”, dice Martin Douglass, un profesor de Chicago, de visita en París.

Desde el 9 de junio se puede viajar a , según modalidades que varían en función de la situación sanitaria del país de origen y de si los viajeros están vacunados.

Dependiendo del país de origen y del destino, los deben mostrar que recibieron dos dosis de antiCOVID, presentar un test PCR o de antígeno negativos, un motivo imperioso que justifique el viaje y realizar una cuarentena de entre 7 a 10 días.

Esta heterogeneidad en las condiciones genera preocupación e incertidumbre entre los viajeros.

“Un día necesitas esto, otro día aquello. Cuando llegamos al aeropuerto nos pidieron que llenáramos más papeles, pese a que ya habíamos llenado varios formularios”, suspira Brandon McDaniel, dueño de una empresa en Texas, que emprende un circuito de cinco semanas por Europa con su familia.

“Sabemos que será muy caro hacer todas las pruebas necesarias para entrar en cada país, pero si es lo que tenemos que hacer para poder volver a viajar, lo haremos”, dice su esposa Crystal, diseñadora de profesión.

está en la lista de países catalogados como “seguros”, lo que exime a sus ciudadanos de presentar pruebas PCR o de antígeno si están totalmente vacunados.

“Los estadounidenses llevan tiempo queriendo volver. En todos los barómetros vemos que París sigue siendo el destino prioritario para ellos. Además, como las campañas de vacunación empezaron antes allá, hay muchos que están vacunados, lo que facilita el viaje”, analiza Corinne Menegaux, directora general de la oficina de turismo de París.

Pocos turistas

Pese a la reapertura de las fronteras, el número de turistas estadounidenses en París ha caído un 85% respecto a junio del 2019 y el de turistas extranjeros en general ha bajado un 60%, según la misma fuente.

“En el 2019, recibimos durante el verano a 10 millones de personas. En el 2020, acogimos a 2 millones y este año estimamos que estaremos entre 4 millones y 5 millones”, explica Menegaux.

“Ahora mismo hay pocos turistas en París”, lamenta Denis Farias, gerente de una tienda de recuerdos cerca de la Torre Eiffel. “Hace dos años, a la misma hora, tenía cinco empleados en la tienda, ahora estoy solo”.

Pero los turistas disfrutan de poder disfrutar de París en estas condiciones. “Como hay menos gente, podemos aprovechar el tiempo para hacer más cosas, pasar menos tiempo en las filas”, dice Mohamed Charpenel, que viene de Dubai.

Cuarentenas

1,300 km más al sur, en Madrid, los turistas describen una situación diferente.

“Mi avión estaba lleno”, dice Luke Johnson, un estudiante de 19 años de Denver, que viene de Costa Rica. “Queríamos ir a Alemania y a Holanda, pero habríamos tenido que hacer una cuarentena”, añade, algo frustrado.

Para Elena Schupp, una hispano-estadounidense de 56 años residente en Carolina del Sur, que llegó a Madrid desde Dallas con su hija, la multiplicidad de medidas complica las cosas.

“¿Qué pasa con la gente que no sabe mucho de tecnología? Mi madre, por ejemplo, no habría sido capaz de hacerlo”, dice.

Entre enero y abril, España recibió 1.8 millones de turistas extranjeros, según el Instituto Nacional de Estadística. Una cifra inferior al objetivo de 45 millones fijado para el 2021.

El año seguirá, en cualquier caso, muy por debajo de los niveles históricos, con un 61% menos de viajeros chinos previstos en Europa Occidental, según Euromonitor International.