(Foto: Getty)
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Las dependen más de una segunda dosis de la vacuna contra el para alcanzar la inmunidad total, según un estudio publicado en la revista “Science Traslational Medicine”.

Este y otro trabajo, que aparece en la misma publicación, constatan que la gestación puede afectar tanto a la forma en que el sistema inmunológico responde a las infecciones por COVID-19 como a las vacunas de ARN mensajero actualmente aprobadas.

El primer estudio demuestra que las mujeres embarazadas dependen más de una segunda dosis de la vacuna para alcanzar la inmunidad total de la misma, mientras que el segundo apunta a que las mujeres infectadas que están embarazadas de fetos masculinos tienen menos anticuerpos que combaten el virus y cambios en la inmunidad de la placenta.

Los resultados de ambas investigaciones ayudan a entender cómo afecta el embarazo a la inmunidad frente al SARS-CoV-2, un tema importante pero poco estudiado, según resume la revista, que señala que podrían servir para informar sobre futuras estrategias de vacunación para las madres embarazadas.

A lo largo de la pandemia, pocos estudios y ensayos de vacunas han incluido grupos de mujeres lactantes y embarazadas, que son vulnerables a la gravedad del COVID-19.

Como resultado, los investigadores no han estado seguros de cómo puede afectar el embarazo a los resultados de esta enfermedad o si se necesitan diferentes programas de vacunación para estas mujeres.

Los estudios que ahora se publican “se hacen eco de la llamada a la acción para incorporar a las mujeres en diferentes etapas de la gestación en los ensayos clínicos, aumentando así su representación en el desarrollo de vacunas”, afirman Cristian Ovies, investigador de la facultad de Medicina de la Universidad de Duke (EE.UU.), y sus colegas en un artículo de apoyo que acompaña a sendos trabajos.

Caroline Atyeo y su equipo, de la Universidad de Harvard, utilizaron la serología para examinar la respuesta inmunitaria a las vacunas de Pfizer y Moderna en 84 mujeres embarazadas, 31 mujeres lactantes y 16 mujeres no embarazadas de la misma edad.

Aunque todos los grupos desarrollaron anticuerpos contra el SARS-CoV-2, otras características de la respuesta inmunitaria, como las funciones de los receptores de anticuerpos, se retrasaron en las mujeres embarazadas y lactantes después de la primera dosis.

Estas características solo alcanzaron los niveles esperados después de la segunda dosis de la vacuna.

Estos datos apuntan a que el embarazo favorece la resistencia a la generación de anticuerpos proinflamatorios e indican que existe una “necesidad crítica” de seguir los plazos de refuerzo después de la primera dosis en esta población vulnerable, con el objetivo de garantizar la obtención de una inmunidad completa, según los científicos.

Por otra parte, Evan Bordt y su equipo, también de Harvard, estudiaron muestras de sangre materna y del cordón umbilical para investigar si el sexo del feto influye en la inmunidad al COVID-19 en 38 mujeres embarazadas, que se infectaron con el SARS-CoV-2 durante el embarazo.

Las madres portadoras de fetos masculinos albergaban menos anticuerpos contra este coronavirus, mostraban un menor grado de transferencia de anticuerpos a sus fetos y presentaban diferencias en la expresión de proteínas relacionadas con la inmunidad.

Existe un sesgo persistente hacia una mayor prevalencia y gravedad de la enfermedad por coronavirus en los varones, y los mecanismos subyacentes que explican esta diferencia de sexo siguen sin conocerse del todo.

Los científicos sugieren que el nuevo trabajo puede aportar información sobre la mayor vulnerabilidad al COVID-19 grave que se observa en bebés, niños y adultos de sexo masculino.