
El gobierno argentino anunció el viernes en París un Programa de ciudadanía por inversión, conocido como “pasaporte dorado”, la más reciente iniciativa del presidente Javier Milei para atraer inversión extranjera.
El nuevo programa, el primero de este tipo en Sudamérica, convierte a Argentina en el país más grande del mundo en adoptar una iniciativa de este tipo. Entrará en vigor en el cuarto trimestre y ofrecerá a los extranjeros dos vías para obtener la ciudadanía.
De este modo, Argentina otorgará la ciudadanía a extranjeros interesados que inviertan al menos US$ 350,000, en el marco de un programa que estará operativo en el transcurso del cuarto trimestre del año.
Pese a un clima que la favorece, en 2025 la inversión extranjera directa en Argentina fue la más baja entre las principales economías de América Latina, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El Programa de Ciudadanía por Inversión anunciado por el gobierno propone “dos mecanismos simples y transparentes: realizar un aporte directo y no reembolsable al Tesoro Nacional por US$ 350,000 o suscribir un título público de US$ 800,000 creado específicamente” para este fin, según dice un comunicado oficial.
El plan extiende el beneficio a los cónyuges e hijos de los solicitantes a cambio de un aporte de 100.000 dólares al Tesoro Nacional y de US$ 25,000 si son menores de 18 años.
“Los recursos obtenidos se destinarán a continuar fortaleciendo la posición fiscal y financiera de la República Argentina”, explica el comunicado.
El esquema “contempla un proceso de evaluación riguroso (...) garantizando la trazabilidad de los fondos, la prevención del lavado de activos y la seguridad nacional”, sostuvo el Ministerio de Economía en X.
El ministro del área, Luis Caputo, detalló en la misma red social que la iniciativa garantiza “transparencia financiera y gestión de riesgos, alineados con las recomendaciones de la OCDE y el GAFI”, el Grupo de Acción Financiera Internacional del G7 contra el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo.
La medida coincide con la eliminación de los límites a la compra de tierras rurales por parte de extranjeros, tras un fallo de la Corte Suprema que dejó firme un decreto del presidente Javier Milei que deroga el tope del 15% que existía por ley.
Una manifestación fue convocada para la próxima semana para repudiar esa iniciativa, mientras la oposición buscará bloquearla en el Parlamento.
La ciudadanía por inversión fue anunciada en el marco de la visita promocional que realiza el presidente argentino a Francia, durante la cual el gigante de los hidrocarburos francés TotalEnergies anunció una inversión por US$ 10,000 millones.
Según la OCDE, Argentina recibió el año pasado US$ 3,134 millones en inversión extranjera directa, mientras Brasil captó US$ 76,877 millones y México 40,871 millones.
Cómo funciona
El solicitante principal podrá realizar un pago no reembolsable de US$ 350,000 al Tesoro Nacional. Incluir a un cónyuge requerirá un aporte adicional por US$ 100,000 y cada hijo menor de 18 años, otros US$ 25,000. Bajo este esquema, una familia de cuatro integrantes podrá solicitar la ciudadanía argentina por un total de US$ 500,000, según un comunicado del Ministerio de Economía publicado el viernes.
Como alternativa, el solicitante podrá suscribir un título público de US$ 800,000 creado específicamente para el programa. Los recursos obtenidos “se destinarán a continuar fortaleciendo la posición fiscal y financiera de la República Argentina”.
Las solicitudes estarán “sujetas a un proceso de evaluación riguroso destinado a preservar la seguridad nacional, la integridad del sistema financiero y el prestigio internacional de la ciudadanía argentina”, señala el comunicado, que no precisó cuánto demorará el trámite. El programa incluirá medidas para prevenir el lavado de dinero.
Pero a un año de las elecciones presidenciales en Argentina, el programa de pasaportes podría enfrentar resistencia de la oposición a Milei en medio de una ola de sentimiento nacionalista en los últimos meses. Un proyecto de ley para facilitar a los extranjeros la compra de tierras rurales en el país tuvo que ser sustancialmente recortado antes de que los legisladores lo aprobaran. La llegada del multimillonario tecnológico Peter Thiel, quien compró una mansión en Buenos Aires, también ha provocado protestas públicas y especulaciones sobre la influencia de un expatriado adinerado en la agenda legislativa del presidente.
El programa forma parte de los esfuerzos más amplios de Milei por atraer a inversores y empresas extranjeras. Su gobierno ha otorgado exenciones tributarias y garantías legales a grandes corporaciones, aprobado una histórica reforma laboral y abierto la economía argentina al comercio y la desregulación. Aun así, los controles de capital y la incertidumbre política han mantenido a muchas compañías al margen de cara a las elecciones del próximo año.
Los defensores de los programas de ciudadanía y visas celebraron el anuncio de Argentina, destacando la distancia del país sudamericano de los conflictos mundiales, así como el atractivo de Buenos Aires. Mientras algunos países del Caribe ofrecen ciudadanía a familias por US$250.000, el tamaño, la cultura y la calidad de vida de Argentina justifican un precio más alto, según David Lincoln, director ejecutivo de Lincoln Global Partners, una firma internacional de consultoría migratoria.
“Esto no es simplemente un segundo pasaporte prémium. Es un Plan B completo y cumple todos los requisitos”, señaló Lincoln. “Argentina es un país al que la gente realmente se mudaría, o al menos querría tener la opción de hacerlo”.
Tradicionalmente, los programas de ciudadanía por inversión han sido terreno de países pequeños, con pocos recursos naturales y necesitados de inversión extranjera. El país más grande que hasta ahora vendía los denominados “pasaportes dorados” era Montenegro, con una población de 628.000 habitantes.
Argentina “es, por lejos, el país más grande del mundo que ha hecho algo así”, según Nuri Katz, presidente de Apex Capital Partners, firma que ha asesorado al gobierno argentino sobre el programa.
A nivel mundial, quienes más recurren a programas de segunda ciudadanía suelen ser ciudadanos asiáticos, africanos y de Europa del Este, que ven estos programas como una vía para viajar sin visa a la Unión Europea y otros destinos. Argentina, debido a su tamaño y alcance, podría atraer a compradores más diversos. Katz espera que estadounidenses y europeos sean los principales clientes.
El nuevo programa podría representar una amenaza particular para las cinco naciones del Caribe que ofrecen ciudadanía por inversión y dependen de esos ingresos para una parte importante de sus economías.
Argentina es “el primer país G20 que ha comprendido el valor de permitir que inversionistas obtengan la ciudadanía como una forma de incentivar la inversión extranjera directa”, dijo Katz. “Es el primero, pero no creo que sea el último”.
Elaborado con información de AFP y Bloomberg





