
“Número desconocido: Un escándalo de ciberacoso escolar” es el explosivo documental que llegó a Netflix el 29 de agosto de 2025. Inicia con un inquietante mensaje de texto anónimo a una pareja de adolescentes, quienes comienzan a vivir un infierno por los constantes ataques y burlas que recibían en sus celulares y en línea. Cuando el caso fue investigado por el FBI, la identidad de la persona que los hostigó por mucho tiempo impactó a todos. En los siguientes párrafos, la historia real de este suceso que dio un giro sorprendente.

EMPIEZA EL INFIERNO
A inicios de 2021, Ashley y Owen, dos adolescentes de la escuela secundaria de Beal City, en Michigan, se convirtieron en el blanco perfecto de un acosador, después de que empezaron a recibir en sus respectivos celulares un mensaje de texto desde un número desconocido. Ese fue el punto de partida para que sus vidas se transformaran en un infierno, toda vez que los mensajes no se detuvieron, siendo cada vez más vulgares e intimidantes.
La persona que se encontraba detrás de todo se había obsesionado tanto con la pareja, en especial con la jovencita, que llegó a enviar al día decenas de mensajes de texto y hacer publicaciones en redes sociales. No sólo ello, les aseguró que tenía la misma edad que ambos.

SABÍA TODOS SUS MOVIMIENTOS
Además de los mensajes hirientes para ambos, quien recibía mayores burlas era Ashley, una adolescente reservada y de contextura delgada. Los ataques contra ella se centraban en su físico, su rendimiento deportivo y su romance con Owen. Lo peor era que manipulaban imágenes suyas para humillarla en su escuela; y aunque ella suplicaba a su acosador para que pare de una vez, las amenazas eran más fuertes.
Como esta persona parecía conocer detalles de sus vidas, las primeras sospechas apuntaron a Khloe Wilson, una compañera de clase, pero no se encontraron pruebas.

LAS MADRES Y LA ESCUELA NO SE QUEDAN DE BRAZOS CRUZADOS
A raíz de que el caso de ciberacoso continuó por varios meses, las madres de los dos adolescentes – que ya habían sido alertadas por sus hijos – no dudaron en involucrarse para dar con el responsable, pero no obtuvieron éxito.
Fue así como decidieron ir a la escuela para pedirle al director que intervenga, incluso las autoridades locales participaron en las investigaciones; sin embargo, aquel individuo que se escondía tras la pantalla o un celular había sido muy cuidadoso para no dejar algún rastro que lo delatara.

ALGUIEN CERCANO A ELLOS ESTABA DETRÁS TODO
Después de haber agotado todos los recursos locales contra la delincuencia informática, el FBI intervino y dio con la identidad de dicha persona. Se trataba de alguien muy cercano a los adolescentes, tanto así que cuando se reveló el nombre, la ciudad quedó impactada y no lo podía creer.
¡CUIDADO, ALERTA DE SPOILERS! El nombre del acosador o mejor dicho la acosadora era Kendra Licari, la madre de Ashley. Sí, aunque suene increíble, la persona que debería proteger a su hija fue la que más daño, dolor y angustia le había provocado. Ella utilizó una identidad falsa para acosar a la pareja de adolescentes, así como una red privada virtual (VPN) con el fin de ocultar su ubicación.
Producto de las investigaciones, se reunieron en total 349 páginas de pruebas, incluyendo los mensajes que Licari le envió a los jovencitos. La fiscalía y el tribunal no revelaron los mensajes, pero los calificaron de “perturbadores” y “detestables”. El juez Mark Duthie señaló ante el tribunal, en abril de 2023: “No puedo imaginar a ningún padre diciéndole cosas tan horribles a su propia hija”.
Se desconoce el motivo por que el Kendra acosó a su hija Ashley, así como a su pareja, aunque según el fiscal David Barberi su fin habría sido que su hija la necesitara. “Alguien más acuñó el término, pero lo llamaron una variante del síndrome de Munchausen cibernético. Este parece ser el tipo de comportamiento que hace que alguien se sienta mal o te necesite en su vida debido a este comportamiento”, dijo.
Kendra Licari fue acusada de dos cargos de acecho a un menor en diciembre de 2022 y en abril de 2023 fue declarada culpable de acoso cibernético por lo que estuvo en prisión 19 meses. También perdió la custodia de Ashley, quien se fue a vivir con su padre.
