
A menudo, líderes y organizaciones en procesos de movilidad laboral se preguntan qué hacer con los equipos que permanecen tras una reorganización. El reto está directamente asociado a la productividad, la motivación y el clima emocional, factores que impactan el desempeño, las relaciones interpersonales e, incluso, pueden generar malestar y rotación.
En esta edición de 20 en Empleabilidad,Lina Olarte, consultora asociada de LHH DBM Perú, comparte siete estrategias para gestionar las desvinculaciones con un alto sentido ético y humano,evitando dañar la confianza de los equipos que se quedan.
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Entre sus recomendaciones destacan: explicar con claridad las razones del proceso, evitando tecnicismos fríos, reconocer y agradecer públicamente a quienes se desvinculan, cuidar el lenguaje en todo momento, diseñar espacios de escucha para que el equipo exprese sus preocupaciones, garantizar una presencia activa del liderazgo, sin delegar la comunicación difícil, entre otros aspectos.
“El mensaje para todos, incluido al líder, es hacer lo mejor posible en su rol, generar valor todos los días a la organización y ser impecable; finalmente, lo que nos llevamos todos tras una experiencia laboral, es nuestra reputación”, señaló.