
La desordenada operación turística en Machu Picchu ha provocado que los visitantes expresen insatisfacción y que, además, el portal Travel and Tour World (TTW) califique a la maravilla mundial como un destino que “ya no vale la pena visitar”.
El reclamo de quienes llegan a Aguas Calientes se concentra en la venta presencial de boletos, una dinámica que los obliga a permanecer hasta tres días en la ciudadela con el fin de adquirir un pase.
Ante ello, la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco ha dispuesto implementar, desde el 1 de agosto, un nuevo sistema para comercializar personalmente y a diario 1,000 boletos de los 5,600 tickets totales. ¿Se trata de una medida que corregirá el descontento o que lo agudizará?
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Machu Picchu: trazabilidad turística en descenso
Claudia Medina, presidenta de la Asociación Peruana de Operadores de Turismo Receptivo e Interno (Apotur), califica el precepto como “una curita a una infección”.
“Esto, en el fondo, mantiene el problema, ya que el sistema híbrido conlleva a una escasa trazabilidad digital. [...] Nos afecta bastante como gremio turístico: el cliente extranjero que viene a visitar la maravilla va con la esperanza de comprar algo, pero no tiene el 100% de la certeza. No es dable en un mundo tecnologizado y en el que queremos dar una imagen país de calidad”, comenta.
Coincide con ella Ricardo Acosta, presidente de la Asociación Peruana de Agencias de Viajes y Turismo (Apavit).
“Leslie Urteaga, exministra de Cultura, en su momento señaló que esa modalidad dejaba remanentes diarios de entre 300 a 350 boletos sin vender, a diferencia de la venta virtual, que agota rápidamente todo el stock disponible. Por tanto, la venta presencial introduce ineficiencias operativas, corrupción y riesgos de aglomeraciones, sin aportar mejoras sustantivas frente a una plataforma digital ágil, transparente y preferida por los visitantes”, complementa.
El vocero recuerda las cifras: mediante el sistema digital, por ejemplo, se vendieron más de 36,000 boletos en un solo día -para el periodo del 6 al 31 de enero de 2025-, lo que generó ingresos de casi S/4.3 millones. “Esto resalta cómo el canal virtual satisface mejor la alta demanda, reduce la incertidumbre y mejora la experiencia del visitante”, concluye.

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Depreciación en los paquetes turísticos
Acosta también estima que el flujo turístico podría reducirse drásticamente entre los visitantes internacionales que compran paquetes integrales. “La imposibilidad de asegurar de forma anticipada la entrada a Machu Picchu puede llevar a que no lo incluyan en sus itinerarios, algo que disminuye la competitividad del destino frente a otras alternativas nacionales e internacionales”, declara.
En esa línea, las agencias podrían reemplazar este punto por otros lugares arqueológicos o naturales. Agrega, así, que las pocas entradas físicas disponibles complican la organización logística y afectan la confianza del cliente. “En general, se depreciaría la oferta de paquetes estándar y cerrados con itinerarios rígidos”.
Juan Stoessel, CEO de Casa Andina, ya nota los estragos. Ante la consulta acerca de la existencia de modificaciones de consumo en la reserva de hoteles en Cusco, su respuesta fue tajante: “Sí, y no solo para Casa Andina. No estamos seguros de que, en los próximos años, con la pésima imagen que tenemos, Machu Picchu vaya a seguir siendo tan interesante como lo es ahora. [...] El turista extranjero que no puede visitar Machu Picchu no viene, con lo cual estamos afectando al Cañón del Colca, a las Líneas de Nazca, al Amazonas, a las playas del norte, a la ruta Moche y más".
Para él, forzar a los turistas a permanecer en el pueblo y consumir los bienes y servicios genera “una reputación terrible”.
“Los turistas tienen un celular con una cámara y postean todos los días las infernales colas de Machu Picchu. La propaganda negativa para el Perú y para el Cusco es permanente. Entonces, ¿por qué no vender todos los tickets a través de una plataforma? [...] La persona que viaja tiene un itinerario, reservas de hoteles, reservas de avión, reservas de restaurante. Todo eso se pierde", enumera.

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Competitividad “en jaque”
La presidenta de Apotur explica que el turismo receptivo aún no se recupera en comparación con el registrado en 2019; por tanto, se debe priorizar no solo la promoción, sino la calidad de bienvenida al turista.
“La carencia de un sistema digital al 100% podría afectar negativamente la competitividad frente a otros países. Ahora competimos contra otras naciones y tenemos que eliminar barreras para marcar un crecimiento sostenido”.
Si bien hay algunos ajustes que parecen avances, como la incorporación de una visualización en tiempo real de la cantidad de entradas disponibles o la eliminación del preticket (la etapa anterior al boleto final), Medina se percata de que todo es un “respaldo” vano.
“El turista ve el contador en tiempo real cuando ya está ahí. Después de las horas de vuelo, tiene que hacer la cola presencial. Si no consigue el ticket, se puede quedar hasta tres días. ¿Cuál es la repercusión? El riesgo de no visitar Machu Picchu y la decisión de dejar de asistir a otros atractivos en los días restantes", sostiene.
Y, a propósito, remarca: “Más que número de visitantes, estamos buscando segmentos de alto valor”.

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¿Falta de acuerdo interinstitucional?
Tanto Medina como Stoessel afirman que la recepción de opiniones por parte del Mincetur y Promperú no se ha reflejado en la consumación de la dinámica de venta.
“Se nos convocó y pedimos que comprendieran que esta medida no protege ni impulsa la economía de Cusco, y que hay equivocadas narrativas en este aspecto; pero se nos dijo que lo máximo que iban a permitir, a pesar de nuestras opiniones, eran paliativos, como la eliminación de la precompra y las cinco ventanillas de venta presencial. Eso no ataca el problema de raíz”, cuenta la líder de Apotur.
Por su parte, la cabeza de Casa Andina manifiesta una insistencia desatendida: reunirse con el Ministerio de Cultura. “(Hemos pedido el encuentro) decenas de veces, interminables veces, a través de todos los gremios en los cuales participamos, pero la inacción es vergonzosa”.
El pedido es uno solo, pero no hay para ello oídos disponibles. “Las reacciones de todos los gremios turísticos formales que protegemos un turismo sostenible, en Lima y provincias, es que la venta total se digitalice”, complementa Medina.
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Descentralización del turismo, una misión
Procurar que el turista mire hacia otros lugares de excursión en el Perú se vuelve más difícil si es que el sitio estrella, Machu Picchu, suscita disgusto en la experiencia.
Ante ello, “sabemos que el 60% de los clientes de turismo receptivo que vienen buscan visitar este santuario, pero la política peruana debe enfocarse en la descentralización, porque Perú tiene muchos más atractivos”, resume Medina.
Y, en Machu Picchu, el único mal no es la desorganización en el ingreso: a inicios de julio, José Fernando Santoyo, presidente de la Cámara de Comercio de Cusco, informó ante los medios que la decisión estatal de distribuir presencialmente 1,000 boletos todos los días acrecienta el riesgo de manipulación de entradas por presuntas mafias.
“El problema de Aguas Calientes es que está siendo manejado por mafias y nadie se atreve a romperlas. No solo son los 1,000 tickets, también es una falta terrible no invertir la plata en la mejora de Machu Picchu. Lo primero que se tiene que hacer es el Centro de Interpretación de Visitantes”, acota Stoessel.


Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.








