
Empresas tecnológicas de China han intensificado en las últimas semanas su participación en el desarrollo de inteligencia artificial (IA), con el lanzamiento de modelos de lenguaje a menor costo y, en varios casos, bajo esquemas de código abierto. Entre estas compañías se encuentran DeepSeek, Tencent, Baidu, Alibaba y Bytedance.
El modelo de IA R1 de DeepSeek ha sido uno de los detonantes de esta tendencia. Según la empresa, el entrenamiento del modelo se realizó durante 55 días, con un presupuesto de 5,57 millones de dólares y utilizando procesadores H800 de Nvidia. Este costo representa una fracción de lo invertido por desarrolladores de modelos similares en otras regiones.
En marzo, Baidu presentó sus modelos Ernie 4.5 y Ernie X1, con precios que, según reportes, son aproximadamente un 50 % más bajos que los del modelo R1 de DeepSeek. Asimismo, Tencent lanzó el modelo Hunyuan T1, enfocado en el razonamiento y con un enfoque en reducir las denominadas “alucinaciones”, es decir, respuestas incorrectas o inventadas por el sistema.
Empresas como Alibaba y Bytedance también han difundido nuevas versiones de sus servicios de IA. Alibaba liberó parte de su modelo Qwen y Bytedance lo hizo con su plataforma Doubao, ambos bajo esquemas de código abierto.
El modelo de código abierto ha sido respaldado públicamente por autoridades chinas. En marzo, el portavoz del Legislativo, Lou Qinjian, hizo referencia a esta estrategia comparándola con el desarrollo del sistema operativo Android, que se difundió con esta metodología.
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La analista Grace Shao, citada por el South China Morning Post, señaló que algunos desarrolladores chinos valoran que sus modelos sean usados o citados por actores internacionales. Este aspecto, según indicó, ha influido en la adopción de estrategias abiertas por parte de varias compañías.
OpenAI, empresa estadounidense conocida por el desarrollo de ChatGPT, también lanzó recientemente un modelo de código abierto, en contraste con su política previa de restringir el acceso a la estructura interna de sus tecnologías.
El enfoque en eficiencia también ha llevado a algunas empresas a implementar mejoras técnicas. Tencent destacó que su modelo optimiza el uso de memoria, uno de los desafíos frecuentes en este tipo de desarrollos debido al alto consumo energético.
En este contexto, algunos analistas financieros, como los de la gestora Janus Henderson, han señalado que un procesamiento más eficiente podría tener efectos sobre las inversiones proyectadas en infraestructura y propiedad intelectual relacionadas con la IA.
No obstante, representantes del sector han expresado escepticismo sobre la sostenibilidad de este ritmo de desarrollo. Yan Junjie, director ejecutivo de la firma Minimax, declaró a la prensa local que en el futuro solo unas pocas empresas en el mundo continuarán desarrollando modelos de lenguaje, y recomendó mejorar la precisión antes de expandir estos sistemas a sectores más regulados.
Por otro lado, algunos expertos han manifestado dudas sobre la viabilidad de expansión global de los modelos desarrollados en China, debido a las restricciones regulatorias internas. En 2023, las autoridades chinas establecieron normas que exigen a los sistemas de IA alinearse con los “valores socialistas fundamentales”, lo cual incluye la prohibición de generar contenido que pueda afectar la seguridad nacional, la unidad territorial o la estabilidad social.
Este tipo de regulación ha llevado a que ciertos usuarios internacionales reporten limitaciones en los temas que los sistemas pueden abordar, como la masacre de Tiananmén de 1989 o la situación política de Taiwán.
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