
Kinto, la marca global de movilidad de Toyota, dispone de entre ocho y 10 servicios a nivel mundial. En Sudamérica, operan tres de ellos y, en Perú, están disponibles dos: Kinto Share, que permite alquilar vehículos para uso personal por periodos que van desde una hora hasta dos meses; y Kinto One, enfocado en empresas, con modalidades de arrendamiento financiero y leasing operativo. La estrategia apunta a consolidar el crecimiento de esta unidad de negocio, que representa la apuesta de Toyota por alternativas a la venta tradicional de vehículos.
Auki Paliza, gerente de Kinto, resaltó que tanto Kinto Share, que llegó a Perú en 2021, como Kinto One, que comenzó en 2023, han superado las expectativas desde su despliegue en el país. “Estos resultados nos dan una señal clara de que los clientes están aceptando nuestro servicio de movilidad”, afirmó.
La marca Kinto, presente en 52 países —16 de ellos en Sudamérica—, busca capitalizar su experiencia global para acelerar en Perú la adopción de soluciones.
En el caso de Kinto Share, el servicio para personas naturales, la compañía registró en el primer semestre un crecimiento cercano al 70%, casi el doble del resultado del mismo periodo de 2024. Este avance se reflejó tanto en el número de reservas como en el ratio de ocupación, que subió 10 puntos porcentuales. Para el segundo semestre, sobre los resultados ya conseguidos, el objetivo es crecer entre 20% y 25% adicionales.
Por su parte, Kinto One, el servicio de leasing operativo dirigido a pequeñas y medianas empresas, ha colocado unas 55 unidades y proyecta sumar otras 70 antes de finalizar 2025.
En cuanto a la participación de todo Kinto dentro de Toyota del Perú, Paliza explicó que, al ser una división reciente, su peso todavía es reducido —cerca del 2%— debido al fuerte predominio de la venta tradicional de vehículos. “Lo relevante es que estamos creciendo más rápido de lo esperado: en septiembre alcanzamos el plan anual. En Kinto Share, por ejemplo, Perú se ubica ya como el tercer mercado regional en reservas y ocupación, detrás de Brasil y Argentina”, indicó.

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La expansión de ambas líneas
Recientemente, Kinto inauguró su primera tienda exclusiva en el Mall Aventura de Santa Anita, una movida clave para la marca, que hasta ahora operaba únicamente dentro de concesionarios Toyota.
Según el directivo, el objetivo de este nuevo espacio es reforzar la visibilidad de Kinto, presentar su portafolio de servicios y educar al consumidor sobre sus soluciones de movilidad más allá de la venta tradicional de vehículos que brinda Toyota en Perú. “La apertura de más tiendas de este tipo dependerá del desempeño de esta primera experiencia. Lo estamos estudiando, pero la prioridad actual es aumentar el conocimiento de la marca”, anotó.
En términos de cobertura, la red de Kinto Share ya alcanza 12 ciudades, tras sumar este año a Ica, Huancayo y Piura, con un total de 26 estaciones a nivel nacional y 91 vehículos en operación, disponibles para esta línea. “Vamos a expandirnos progresivamente a más locales de nuestros concesionarios a nivel nacional bajo la estrategia de ‘cliente interno’: ofrecer el servicio a quienes visitan concesionarios para mantenimiento, reparaciones o compra de un vehículo, permitiéndoles probar la experiencia antes de recurrir a Kinto para futuras necesidades de movilidad”, mencionó Paliza.
En el caso de Kinto One, el servicio ya está disponible en todos los concesionarios de Toyota a nivel nacional, por lo que su expansión se centrará en penetrar en mayor medida en determinados rubros. A la fecha, los principales sectores que están dinamizando el negocio son las pymes (pequeñas y medianas empresas) de transporte, construcción, agricultura, logística y minería. Consultado sobre la posibilidad de llegar a grandes corporaciones, Paliza no descartó esa opción, aunque precisó que el foco actual está en consolidar la operación en pymes para luego ampliarlo.
“El modelo de negocio tiene como primeros usuarios a las pymes, ya que les permite personalizar vehículos según las necesidades de cada empresa y alquilarlos bajo un plazo y kilometraje definidos, con una cuota mensual que incluye mantenimiento, seguro, GPS, telemetría y gestión de multas. Este esquema evita destinar capital para la compra del vehículo y, además, no reduce la capacidad de endeudamiento, al no registrarse en el sistema financiero”, explicó Paliza.
A la par de buscar clientes internos, también buscarán crecer con clientes externos, forjando alianzas con más empresas que requieran movilidad y que podrían optar por arrendar vehículos en lugar de comprarlos. “Esto aplica a Kinto One o Kinto Share”, anotó.

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¿Quién utiliza Kinto Share?
En Kinto Share, el perfil de usuarios se concentra en tres segmentos. El primero es el tradicional de cualquier arrendadora: turistas extranjeros o personas locales que viajan en auto por vacaciones y requieren un vehículo por un periodo específico. El segundo es el cliente corporativo, como aquel que trabaja en Lima y debe trasladarse a otras ciudades para visitar clientes, distribuir mercadería u otras actividades.
El tercer segmento corresponde al cliente interno del concesionario, que recibe un servicio adicional antes inexistente. “Para quienes han sufrido un siniestro, por ejemplo, esta alternativa resulta clave, ya que las aseguradoras no ofrecen vehículo de reemplazo fuera de Lima; ahora cuentan con una opción para mantener su movilidad mientras dura la reparación”, manifestó el ejecutivo de Kinto.
Según Paliza, la estructura de perfiles es similar en otros países, aunque con distintas proporciones. En Argentina, por ejemplo, existe una temporada de vacaciones de tres meses en la que prácticamente todo el país se moviliza, lo que obliga a duplicar la flota para cubrir la demanda.

Licenciado en Comunicación de la Universidad de Lima, con especialidad de periodismo y comunicación corporativa. Actualmente redacto en la sección negocios del Diario Gestión.