La jungla del en Perú ha movido US$ 2,800 millones el año pasado, según José Oropeza, gerente de Estudios Especiales CCR. Pero la disputa parece tener un líder por el momento.

"Las tiendas por departamento son la categoría con mayor conversión", reveló Oropeza a Gestion.pe, en el marco del 12° Meeting Marketing Trends 2017, organizado por la Universidad ESAN y CCR.

El experto explicó que este ratio obedece a los momentos de compra del consumidor. Cuando buscas un producto específico en una web sueles tener decidido qué comprar.

Y es que con su 24% de tasa de conversión, casi duplica a la media peruana, que solo alcanza el 13%, según Oropeza.

Pero antes de descorchar el champagne y palmearse el hombro amigablemente, es necesario un pequeño cambio de perspectiva.

La media es 13%, e incluso la cuota de tiendas languidece ante el 72% de peruanos que visita al menos cinco páginas de comercio electrónico al mes.

¿Entonces, de dónde sale la brecha de 59 puntos porcentuales que divide a los usuarios felices que buscan un producto con el selecto grupo que termina comprándolo?

Oropeza señaló que todo está en las prioridades de los shoppers. Y no es que pidan nieve de chocolate en el Sahara. Los pedidos son bastante razonables: puntualidad en el delivery, una web amigable, velocidad en la compra y cobertura en la entrega.

El pequeño detalle en común de estos aspectos es uno solo: el usuario no quiere perder el tiempo.

César Fuentes, director de la maestría en Gestión Pública de la ESAN, lamentó que en el país no se ejecuten las estrategias adecuadas para el comercio digital.

"En Perú tenemos una visión sesgada y muy ligada a las ventas. Por ello la gente percibe una experiencia no adecuada. La pasan bien en la venta o pasarela de pago, pero sufren con el delivery o la calidad del producto", señaló a Gestion.pe.

El académico subrayó que la cadena de valor no está correctamente balanceada, pues las compañías nacionales se enfocan demasiado en la venta per se, y no en otros temas importantes, como la logística y el soporte hacia el usuario.

La premisa es que en Perú estamos concentrados en generar ventas, pero no en retener clientes y esto le pasa factura a las compañías.

"Falta cuidar la entrega y el tiempo que toma el servicio, y también la calidad", apuntó.