
Los términos de intercambio comercial crecerán casi un 14% en este año, alcanzando los 159 puntos, su nivel más alto desde 1950, estimó recientemente el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).
Ante este contexto altamente favorable, la entidad monetaria indicó que la actividad nacional crecería un 3.2%. Esto se aproxima con la estimación realizada por BBVA, que ratificó una expansión de 3.1%, en la reciente presentación de su Informe Situación Perú.
Francisco Grippa, economista principal de BBVA Research Perú, detalló que este indicador se posiciona como uno de los factores que impulsa el dinamismo de la actividad, que marcó un crecimiento de 3.4% en el primer semestre.
Sin embargo, en respuesta a Gestión, indicó que el Perú no está aprovechando estas condiciones y que se podría tener un mayor dinamismo de la economía.
El economista detalló que, en la actualidad, el Perú crecerá por encima del 3%, lo que lo posiciona por encima del promedio de la región, de alrededor del 2%. El “vaso medio lleno” muestra mayor dinámica que el promedio. Sin embargo, en lustros pasados, el Perú crecía a un ritmo de 6%, cuando la región lo hacía a la orden de un 3%.
“A Perú le va a ir relativamente bien en ese horizonte de la provisión. Es un poco más de un punto porcentual por encima del promedio original. Pero, antes, hace 10 o 15 años, el Perú crecía por encima del 6% y la región en un 3%, le sacábamos 3 puntos porcentuales a la región, hoy solo le sacamos 1”, explicó.
“Hoy son mayores los términos de intercambio comercial. Yo diría que sí [se está desaprovechando el contexto]. Hoy estamos por encima de la región, está bien, pero se le podría sacar más ventaja al resto. No se está viendo lamentablemente”, complementó a Gestión.
Ante los actuales términos de intercambio comercial, y los precios de los metales altos, Grippa señaló que podría tenerse mayores anuncios de inversiones mineras.
¿En qué momento encuentran las elecciones a la economía?
A puertas de un nuevo proceso electoral, Grippa señaló tener una visión positiva sobre la economía peruana, aún reconociendo sus desafíos coyunturales y estructurales.
“Tenemos un proceso electoral pronto y creo que la economía de Perú, en términos macroeconómicos, entra bien a la elección. La economía peruana está creciendo, veo sosteniendo ese crecimiento, se tienen cuentas fiscales que podrían estar mejor, cuentas externas muy positivas, inflación contenida dentro del rango meta del BCRP. Hay fortaleza del sector peruano”, apuntó.
Esto es un significativo diferencial frente al proceso electoral del 2021, cuando la economía venía de registrar una caída, el Perú estaba involucrado en procesos de corrupción, se tenía una fuerte percepción de que los partidos políticos estaban contaminados con ello, entre otros, enumeró el economista.
“Entonces, cuando uno se sentó a elegir a un candidato, tenía que votar con todo esto en la cabeza. Ahora no ocurre eso. Es muy probable que entremos a la elección con un fuerte crecimiento del empleo y con la economía creciendo en general. Si nos va bien en la elección, y me refiero a elegir personas sensatas para el Ejecutivo y Congreso, diputados y senadores, podríamos mejorar más adelante”, sostuvo.
Preocupación por el gasto público
Desde el BBVA Research Perú observaron que el gasto público destinado a remuneraciones, el cual se ha incrementado significativamente en los últimos años, se posiciona como un elemento adicional de debilidad de las finanzas públicas.
“En la composición del gasto público, se ve que hay más gasto corriente y, a su vez, se reduce la cantidad destinada para la inversión pública. Eso lleva a una inflexibilidad. Si en algún momento el gasto público tiene que ajustarse, va a ser más inflexible porque el aumento de remuneraciones es un gasto permanente”, refirió.
El efecto directo de esta tendencia es que se cuenta con menos recursos para destinarlo a la ejecución de obras públicas. De hecho, Grippa indicó que el gasto público se desaceleró del primero al segundo trimestre a casi la mitad del ritmo, explicado principalmente en una ralentización de la inversión pública.
“[La inversión pública] no solo es un impulso de corto plazo, sino que también incrementa el PBI potencial”, valoró.
Sin embargo, valoró que, el panorama general, muestra que el déficit fiscal viene reduciéndose, aunque no se cumpliría la regla, establecida en un techo de 2.2% del PBI. Luego de cerrar el 2024 en un 3.5% del PBI, a agosto se ubica en un 2.4% y estiman que cierre el año en este nivel.
“Cuando uno habla con inversionistas extranjeros, todavía siguen viendo en positivo la imagen de Perú en términos de finanzas públicas. Se tiene un déficit fiscal reduciéndose, una deuda pública relativamente baja y hay apetito por instrumentos de deuda pública peruanos”, comentó.
A este escenario se suma como riesgo diferentes iniciativas legislativas con un fuerte componente de gasto público enfocado en remuneraciones. Así, aparecen, por ejemplo, las propuestas que buscan que trabajadores del Estado bajo el régimen de Contratación Administrativa de Servicios (CAS) cuenten con Compensación por Tiempo de Servicios (CTS), gratificaciones o elevar el aguinaldo a un equivalente al sueldo mínimo.
“Vemos que, poco a poco, se va haciendo más rígido el gasto público y esto puede tener implicancias más adelante en la medida en que se requiera hacer un ajuste más acentuado de las cuentas fiscales”, subrayó.

Bachiller en Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), especializado en economía, negocios, mercado laboral, políticas públicas, tributario, procesos concursales.








