¿Es posible pensar en un turismo de lujo en Perú?
El sector del turismo de lujo, en el mundo, ha vivido un incremento exponencial en las últimas décadas, motivado por la necesidad de experiencias únicas, a medida y con elevados niveles de servicio.
De acuerdo con la consultora Global Market Insights Inc., el sector del turismo de lujo excedió los USD 20 000 millones en 2022, estimando un incremento anual del 15% entre 2023 y 2032, constituyendo a este segmento como una enorme oportunidad de negocios para diversos países que estén en la capacidad de brindar experiencias singulares en ambientes naturales y culturales sobresalientes. Pese a este escenario, Perú aún dista de ser un destino para esta clase de turismo, más allá de haber sido catalogado como “Destino Líder de Sudamérica” en los Premios Mundiales de Viaje.
Aquí cabe mencionar que, de acuerdo con el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, el gasto medio de un turista internacional en Perú en 2023 fue de USD 1400 por viaje, frente al gasto medio de un turista de lujo, que sobrepasa los USD 5000 en naciones líderes en el sector en destinos como Francia o Emiratos Árabes Unidos.
Para posicionarse y capturar este segmento de alta adquisición, Perú requiere una mezcla de infraestructura, estándares de servicio y tácticas de marketing específicas que vale la pena repasar:
- Un patrimonio cultural por explotar
Perú alberga una gran diversidad de sitios arqueológicos asombrosos de clase mundial. Por citar dos ejemplos, están el Santuario Histórico de Machu Picchu y el Valle Sagrado en Cusco, que están abiertos para visitantes de lujo, permitiéndoles experiencias con elevados estándares de calidad. Por otro lado, el potencial de expansión se basa en la generación de experiencias únicas en lugares arqueológicos menos frecuentados, como Choquequirao o Kuélap. En estos lugares, y cuando se logre una adecuada conectividad, los hoteles y servicios de lujo, podrían crear un nuevo centro de turismo de alta gama, ampliando nuestra oferta.
- Gastronomía con alcance global
La cocina peruana es cada vez más reconocida a nivel global. Establecimientos como Central y Maido, por citar dos establecimientos, han obtenido reconocimientos en la lista de The World’s 50 Best Restaurants, captando la atención de los gourmets de alto presupuesto. Para fomentar el turismo de lujo en la gastronomía, es fundamental crear experiencias únicas, tales como comidas privadas con chefs reconocidos, experiencias gastronómicas con acceso VIP a mercados locales o catas de pisco a medida en viñedos de la costa sur, por ejemplo, Tacama o La Caravedo.
- Visibilizar la biodiversidad y el turismo ecológico
Nuestro país alberga una de las mayores biodiversidades del mundo, lo que posibilita brindar experiencias de lujo vinculadas al turismo de naturaleza con un enfoque de conservación del medio ambiente. Destinos como el Amazonas disponen de lodges de lujo como Inkaterra Reserva Amazónica o Delfin Amazon Cruises, que brindan un encuentro cercano con la naturaleza sin renunciar al confort.
Asimismo, este sector, tiene grandes oportunidades de desarrollo si pensamos en extender la infraestructura de lujo a otras zonas, como la Reserva Nacional de Paracas o el Lago Titicaca, por citar otros ejemplos, donde ya hay hoteles boutique que podrían expandir su oferta de servicios y elevar más sus estándares.
Perspectiva estratégica y visión a futuro
Para consolidarse en el sector del turismo de lujo, Perú requiere robustecer su estrategia de marca país. Es así como debe incrementar su participación en ferias y eventos de turismo de alta gama, como ILTM Latin America, y la colaboración con operadores expertos en experiencias en este segmento que puedan incrementar la visibilidad del país frente a visitantes de alto rango económico. Asimismo, se requiere un mayor número de proyectos que permitan exhibir rutas de turismo de lujo a medida, con acceso único a experiencias privadas y servicios de alta gama.
Reflexiones de cara al futuro
Perú posee la capacidad para transformarse en un lugar de lujo para el turismo en Sudamérica, aunque necesita inversiones estratégicas en infraestructura, formación y promoción. Si se consigue crear experiencias únicas, elevar la calidad de los servicios y robustecer la seguridad y la conectividad, el país podría rivalizar con otros lugares de la región y captar a este segmento de visitantes de alto valor.
El desafío no solo consiste en captar visitantes de alto gasto turístico, sino en asegurar que su experiencia sobrepase sus expectativas y los incentive a volver o recomendar el destino. Esto conlleva una colaboración conjunta no solo del sector público y privado, quienes deben adecuar la infraestructura respetando las normas internacionales de calidad y ofrecer experiencias verdaderamente inolvidables; sino también de la academia, en sus roles de formación e investigación sobre las preferencias de este nicho de mercado.
La pregunta no es si Perú puede ser un destino de lujo, sino cuán preparado está para capitalizar su enorme potencial y consolidarse como una de las joyas del turismo de alto nivel en Sudamérica. El turista exigente seguirá viajando, buscando experiencias inigualables; el reto está en que antes del 2032, que nos elija como su destino.